Dejamos de Hablar de Sexo. Así Recuperamos la Apertura
📅 Noviembre 2025 • ⏱️ 9 minutos
Al principio hablábamos de todo. De lo que nos gustaba, de lo que queríamos probar, de nuestras fantasías más locas. Después de 6 años, las conversaciones sobre sexo habían desaparecido por completo.
El Silencio se Instala
No pasó de un día para otro. Fue gradual. Dejamos de hablar de lo que nos gustaba. Asumimos que ya sabíamos todo del otro. El sexo se volvió automático, predecible.
"Había cosas que quería probar, pero llevábamos tanto tiempo haciendo lo mismo que no sabía cómo decirlo sin que sonara raro."
El Problema de Hablar Directamente
Intenté sacarlo en una conversación normal. "Oye, ¿qué tal si probamos...?" Incómodo. Forzado. Acabamos hablando del tiempo.
El problema es que después de años, hay expectativas. "¿Por qué nunca dijiste esto antes?" "¿Ya no te gustaba lo que hacíamos?"
La Solución Inesperada
Un viernes probamos un juego de Verdad o Reto. La idea era reírnos un rato. No esperábamos lo que pasó.
Una de las primeras preguntas fue: "¿Cuál es una fantasía que nunca me has contado?"
El contexto del juego lo cambió todo. No era yo preguntando directamente. Era el juego. De alguna forma, eso hacía más fácil responder con honestidad.
"Me contó algo que llevaba queriendo probar años. AÑOS. Y nunca me lo había dicho porque pensaba que me parecería raro."
Por Qué Funciona
- El juego hace de intermediario — No es tu pareja interrogándote, es "el juego" preguntando
- Da permiso — El contexto lúdico hace que todo sea menos serio
- Es recíproco — Ambos revelan cosas, no solo uno
- Normaliza lo "raro" — Ver preguntas atrevidas en un juego las normaliza
Lo Que Cambió
Ahora usamos el juego cuando hay algo que queremos comunicar pero no sabemos cómo. Es nuestra forma de "abrir la puerta" a conversaciones difíciles.
Seguimos juntos, 8 años ya. Y hablamos de sexo más que cuando empezamos a salir.